Hace 15 años, cuando yo tenía 15, le hice una mala jugada a una profesora de teatro que tenía en el instituto. Al día siguiente, en clase, me dijo que había estado toda la noche vomitando y sin poder dormir por mi culpa. Aquello fue una broma para presentar un ejercicio, pero en aquel momento le dije: "¡Qué tontería, por un mal rato nadie vomita!" Y ella me contestó: "¿Que no? Te deseo que alguna vez vomites por haberte puesto nerviosa..."
15 años después me sigo acordando de ella cada vez que vomito por estar en una situación que me es incómoda. Llevo 12 años sufriendo mis nervios en el estómago.
Esta noche me ha vuelto a pasar. Tan solo he leído una palabra en la pantalla de mi móvil, que ha hecho que el mundo de vueltas a mi alrededor y reaccionaran todos los neuro-receptores de mi cuerpo a la vez. La palabra es "tobosín". Llevaba años sin oirla ni leerla, y ojalá no la hubiera leído esta noche. La cena ha huído por el desagüe, como me gustaría a mí poder huir de mi mente a veces, y desaparecer por un tiempo. Sé que, si esta noche quiero dormir, tendré que tomarme algo que haga que se me olvide que el mundo es mundo.
Me resulta increíble el poder de mi mente, cómo puede haber algo escondido en un rincón de mi subconsciente que de repente vuelve a aparecer cuando yo ya lo creía eliminado para siempre. Qué injusta es mi memoria. No soy capaz de acordarme del número pin de mi segunda tarjeta de débito, pero no se me olvidan las sensaciones que me hacen daño. Hace años que borré su número de teléfono de la tarjeta de mi móvil, pero no he conseguido sacarlo del trastero de mi corazón, y me lo sigo sabiendo de memoria.
Dentro de un rato ya estaré bien, pero me siento débil y vulnerable. Y me da PÁNICO que el emisor del mensaje se vuelva a acordar de que me llamo Isabel, o de lo que es peor, que nunca se haya olvidado...
martes, 25 de diciembre de 2007
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