jueves, 22 de febrero de 2007

Siguiente estadío

El día de hoy ha ido igual que el de ayer, claro, a gatear nadie aprende en un día.
Pero llegar por la noche a casa y leer vuestros correos, vuestros comentarios y vuestras llamadas telefónicas han supuesto un gran apoyo para poner una manita y que mañana arrastre otra rodilla.
Muchísimas gracias.

Cuando los amigos me demuestran que reaccionan en las situaciones de emergencia, me hacen replantearme qué tipo de escala de valores tenemos para ir dando importancia a unas cosas y quitándoselas a otras. En realidad no cuesta tanto sentarse a escribir un correo o hacer una llamada telefónica, pero nos vamos sumergiendo en un tornado de rutinas diarias a las que acabamos haciendo responsables de que no tengamos tiempo. Y no es verdad, si quieres, sacas el tiempo.
Pero dejamos la vida pasar perdiendo las cosas más importantes, sin sentarnos nunca a pensar si estamos viviendo como queremos; si estamos andando erguidos o si estamos arrastrando el culo; si le estamos dando la importancia justa a nuestras preocupaciones; si de verdad no nos importa que ya no hagamos las cosas que antes hacíamos y que nos gustaban tanto; si es cierto que no nos importe lo que pasa tres países más allá, o un continente más a la derecha o a la izquierda; sin revisar si estamos disfrutando las pequeñas cosas; y sin sentarnos nunca un rato a pensar, solos...

Otra cosa que me preocupa mucho de mí, y de mi entorno, es lo que nos asustan los cambios y las cosas nuevas. ¿De verdad sería tan grave dejarlo todo unos meses y hacer algo diferente para así probar y poder confirmar que la vida que tenemos es la que queremos? Nos da pánico, sin ser conscientes de que cuando volvamos (si es queremos volver) lo que de verdad era importante va a seguir en el mismo sitio. El trabajo no es tan importante si priorizamos nuestra calidad de vida sobre el dinero, porque al fin y al cabo, trabajo hay siempre. Las personas que quieres, seguirán a la vuelta si de verdad te querían... Es sólo que nos da miedo probar otras vidas.

Unos mucho más, y otros mucho menos, vamos dejando la vida pasar, esperando a que las novedades toquen a nuestra puerta, sin ponernos el abrigo para salir a la calle a buscarlas.
Vamos pensando "este invierno me gustaría hacer tal" o "este verano me voy a interesar por cual", pero lo vamos pensando mientras hacemos mil tareas más.

Mi propósito de vida nueva, ahora que está recién estrenada, es comprarme una libreta pequeña preciosa (ya sabéis que me encantan las libretas) y apuntarme mis deseos de cambio, lo que me gustaría hacer que no hago, lo que me gusta de mi vida y lo que no, y poder ser un poco más consciente de lo que hay dentro de mí (que el pelo ya sé cómo lo tengo).


M.ª Luisa dijo...

Qué bonito es lo que has dicho y cuánto me ha hecho reflexionar. Ya me he enganchado a tu blog de por vida. ;-P
Creo que yo también me voy a sumar a tu propósito. Ya cotejaremos a final de año los resultados. ;-)

24 de enero de 2007 18:45

Ana 3.0 dijo...

¿Cuándo vamos a comprar libretitas? :)

24 de enero de 2007 21:30

TATI dijo...

Claro que sí, Isa!
Por qué temer a los cambios si te dan la oportunidad de que todo puede mejorar?
Ánimo!!! Lo estás llevando todo genial!!! :-)

28 de enero de 2007 21:53